miércoles, 2 de mayo de 2007

Vitalismo historicista

  

Todos somos vanos,

pequeños,

secretos

y lejanos.

 

Suspicaces luces tilitando por nada.

 

Queriendo saber porque

deseando rebuznar el lo sé.

 

Somos desde siempre el niño,

el egoísta,

el energúmeno.

 

Queriendo ser como muchos

nos desconocemos hasta mil veces.

 

Por eso

 

Hasta siempre también,

animales de límites

definidores de lo infinito y lo divino.

 

Queriendo conocer

terminamos ignorando…

 

Nos cegamos por cada luz

de nuestra existencia.

 

Somos vida y ocaso.

 

Instante previo,

ínfimo

y risueño.

 

Una risa porque fue cierto:

 

"Las mejores cosas no pudieron ser conocidas"

 

El tiempo fue nuestro capricho

nos envileció para volvernos

vanidosos

soberbios

o cobardes.

 

Porque no me mientan,

es difícil ser el Cristo

es más fácil ser el clavo

o la espina.

 

Somos la sal de un mar que se evapora.

 

Un idealismo de materia.

 

Un cacumen de renuncia.

 

Una muerte que se informa.

(Por un día más de vida)

 

Somos:

 

"La humanidad que hierra el destino del tiempo"

(Y es el hombre, su último segundo)

 
 

Karlos Méndez

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