miércoles, 2 de mayo de 2007

Sobre papi, el "anticristo"

 
Hay un término que Maurice Echeverría utilizó en unas de sus columnas para describir a nuestra querida ciudad guatemalteca, término del cual guarde con una sutil sonrisa y me quede con la gana de utilizarlo.

 

De eso, a lo que sucedió en el revuelo de publicidad que le han dado a José Luís de Jesús Miranda me anudo a comentar algo, porque siquiera es tan de menos invitante comentar acerca de, y es que no hay un grado de verdad en la sentencia de condenar el hecho que le negaran su visita a Guatemala, ¿Con que razón? ¿Que iba a alborotar la angustia de las masas?, ¿Por que es un predicador no convencional y no adherido a la predica de las demás iglesias?

 

Pero se comporto todavía de manera más ridícula el congresista que pidió consejo a su iglesia evangélica, sin saber por ignorancia o por su común estupidez que es él, el que debe guardar con mayor celo las leyes de la constitución.

 

Dios mío, que ciudad mas "chimpancesca", todavía no cree en la libertad de expresión, no sabe de los derechos que goza un individuo, de las obligaciones como ciudadano, pero peor aún, si creerá los sueños de sus comunes lideres, adjuntos y declarados a su común ambición, y bueno, con respecto a este señor opino que de su predica hay un postulado que podría funcionarle al común y homínido guatemalteco, el cual se lo debo de reconocer…

 

Y es el de NO creer en la sobrenaturalidad del mal, el predicar que el demonio no existe puede funcionar para que las masas chapinas creyesen que el esfuerzo del hombre comulga a creer en su fuerza de voluntad, a no ceder con miedo ante las crueles situaciones de crímenes que existen en nuestro país, porque deben saberlo, no es el fantasma chocarrero del demonio el que comete crímenes, no es un espectro que deambula asesinando mujeres, masacrando diputados o asaltando las calles.

 

No, es un común hombre, un primate que niega su condición superior para dañar a los de su misma especie, un ser que se ciega a sus instintos bajos, que se agrega la culpa de una religión que lo condena y lo envía al infierno, que le convence de la imagen de un Satán cachudo y con tridente, con que justa razón la religión funciona para obtener del miedo una identidad de fracaso y autoflagelación.

 

¿Y cuantas veces ha ignorando los momentos que lo hubieran cambiado? Para que jamás se logre arrepentir, para crear un sincretismo religioso propio, como el de la virgen de los sicarios, así el hombre condena su condición volutiva, su condición de generar el cambio propio, y no es que asista a la secta de este señor, es solamente lo que puedo rescatar por la simple elegancia de razonar, ¿Que seria de mi país si a todo objeto o sujeto le pudieran aprender algo?, a lo mejor serian buenas personas y no resolvidos supersticiosos.

 

Y en este caso, rescatar que somos seres sujetos a las consecuencias de nuestros actos, de nuestros pecados, es algo interesante, algo cierto, pensémoslo bien, los pecados son las piedras que adelantamos poner en el camino, senda  que continuamos por la vida que nos queda. Por el instante del día propio.

 

Por ultimo, un hombre que coma, cague y respire el mismo aire no ha dejado su mundanidad de ser hombre, por lo cual, no es inteligente adornar a una persona con el término de deidad o de persona superior, para cualquier homínido y primate avanzado eso es algo entendible, aunque para una ciudad "chimpancesca" cualquier mono puede creerse todopoderoso.

 

 

Karlos Méndez

No hay comentarios.: