
Pero también conocí hombres que ya decidieron por si y por ella…
Y después de muchas cosas que he vivido, para luego transmitirlas o compartirlas, que las mismas sean atendibles o comprensibles, porque lo aburrido para muchos es continuar leyendo. Sepan y quiero aclararles, que saber tan poco del alfabeto para no apreciarlo es negar de alguna manera lo que uno puede describirse de el (o saberse de el).
Hoy, uno de mis más profundos recursos, el que callado me provoca una sonrisa, un consuelo, el que muchos no saben porque también yo puedo dejarme de conocer, o el que lo conozca sepa que vale más que lo que comúnmente puede valer, tan solo porque yo ya me he convencido de otorgarle ese valor, porque créanme, eso también tiene cierto factor de comodidad, es una ayuda para renunciar al hedonismo y dedicarme ya a otras y más abstractas verdades.
Así que les contaré esta historia que para muchos es hilarante, o risible, debido por lo inusitado o raro, pocos, sino los mas cercanos la saben, y es que cuando con Gabriela discutimos la "Fecha" de nuestro aniversario, es motivo de contienda, y es que la comprendo, para toda mujer es necesario otorgar a un día o una fecha el recuerdo de lo que sucedió, o el "valor" de que ese día será recordado por eso, traten de comprender a las mujeres, porque les significa mucho saber la fecha en que se consiguieron a su novio.
Pero para mi es un tanto diferente y distinto, quizá porque no quiero vivir en un día o en un año (lo ven, ciego a mi mortal instante) pero sucedió en la USAC, en uno de lo pasillos que conducen a la biblioteca central, donde uno puede sentarse y contemplar la plaza de los mártires, ahí donde hacen los conciertos y los hijos de la chalana se ofrecen al exceso de la fiesta de dolores…
Era de noche, cuando ya no hay claridad visual y solo cuando se aprecia el cielo y las estrellas, ahora bien, yo no se si los instantes cósmicos reflejan en el ser la justificación de conjugarse con ellos, relacionar algo en la vida de nosotros; "los mortales", para vivirse o sentirse en parte de ese evento celestial, ser parte del todo, en una concepción infinita, lo que uno no puede ser, aunque de alguna manera, así es el universo.
Y así fue que en una luna llena de Septiembre, cuando ya el consuelo de Sophia había percibido, residir en las artes y la más bella de ellas, la del pensamiento, había logrado curar la herida, la mas ridícula creada por uno y sujeta por uno. Cedió por un instante la luna posar su fulgor ante mí, percibir de los astros el regalo de una hija de Marte, para que sepa que es combativa, valiente y altiva. Incierta, pero solo en el primer instante, una mujer con nombre de ángel…
Gabriela llamarse,
decir que por ella serían casi todos los suspiros…
Así que con pena y arrollo
en este cielo de Septiembre
que una mujer resolviera por mí
y dijera por eso:
Dame un beso incierto
que sepa a lo que quise
el cariño de un sonriente,
"varón enamorado"
Entiéndelo,
mi amor por ti es silente…
Así es amigo, el 26 de Septiembre habrá luna llena y de nuevo sabré mis palabras:
"Cuando la luna se llena
se que el ojito,
aquel,
el de la hija de Marte
se fija de nuevo en mí.
Y lo se,
otro año más
Saludos a todos, feliz semana y en especial a mi novia de mil colores.
Gabriela Alegría.

