miércoles, 2 de mayo de 2007

Corceles en el mar



22-ago-2005 15:57
 
 

Y de nuevo, con lo que viene, la realidad me afrenta a valorar los retos, a conseguir lograr derrotar, formar sueños y darles una forma que me conforme feliz, desde el beso esperado hasta el éxito de un desempeño personal, de esas victorias que son tan necesarias para justificarse vivo, de esas que vuelven para aguardar la ansiedad y honrar al espíritu del vino, logrando por instantes el triunfo, endiosándote con Nime para que así te vanaglories con laureles, como aquella sensación placentera del mar, que en su sonido, te habla con un siseo de silencio, de esa inmensidad, de esa asistencia de compararlo con la idea suprema, con razón, ahora se porque recuerdo a Antonio Machado cuando dice.

 

Todo hombre tiene dos

batallas que pelear:

en sueños lucha con Dios;

y despierto, con el mar.

 

Y así el mar entonces se me vuelve necesario, incluso verlo, oírlo, pisar sus aguas, y bañarse en su playa, esa agua que salada vislumbra la inmensidad, su forma siempre en una parte del espacio, imaginarse tan siquiera la analogía de Antonio Machado.

 

Practicando como todos los días este ensayo de realidad.

 

De esa impresión les adjunto un poema de hace un par de años, que olvidado me recuerda a la ansiedad, el mar y los sueños...

 

 

Corceles en el mar

 

Ah...

 

Salinidad del ambiente,

suave brisa que refresca el repetitivo oleaje...

 

Es similar al chapoteo de los corceles en el mar

que marchando van a la orilla buscándote,

cada ola que veo acercándose

me los imagino libres de toda turbación...

 

¿Es extraño que sea así, o lo es mas imaginármelos?

 

De veras que estos cielos de octubre esclarecen mas la mente

hacen dibujar la luna como eterna compañera

de la cual no te cansas de contarle:

tus sueños, faenas y asperezas.

 

¿Esa la razón por la cual veo a los corceles?

 

Que similares a las cosas que añoro

van en la medida que las plasmo

escondiéndose en un mar de infinita incertidumbre,

disipándose al tocar la orilla

y desapareciendo...

 

Para que aparezcan de nuevo...

 

¿O es solo la nobleza del soñar?

 

Y es que no me encuentro en el mar

sino en esta tierra firme,

en este presente tan fortuito, y casual

que en la medida que alivia

apacigua...

 

Y cuestiona cual es la siguiente ola,

pues me concierne

caminar mas allá,

aproximarme al sueño,

tomar nota del día y ver que sucede.

 

Ya que mañana es una diferente ola

el destino siempre mora ahí.

 

¿Es entonces una imaginación la figura del corcel?

 

Que blancos como la espuma del mar

y  libres como el soñar

progresan con la psique

 

¿Acostumbrándote o aburriéndote?

 

Ya estas dudas abrazan al demérito,

que como viejo concurrente

anima a perseguir a los corceles,

para que en realidad

transites en pensar que la siguiente ola

estas cabalgando un corcel de mar.

sintiéndote libre del prejuicio

y con completa sensación de libertad

pues al fin serás

el forjador de tu destino

el creador de tu mente.

 

El  ser que cabalga libre

en un corcel de mar,

sin perderse

ni mucho menos negarse.

 

Pues los sueños son para desearlos

y las realidades para afrontarlas...

 

 

 

 

Carlos Méndez

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