miércoles, 2 de mayo de 2007

Iustitia


En la conformación de la sociedad la comunidad debe ordenarse, busca
ordenarse, necesita ordenarse, es ahí cuando el derecho constituye el
orden de la comunidad y es tarea de la justicia perseverar ese
"supuesto" orden ¿Pero que pasa en mi Guatemala?

Se vive de manera desordenada, uno se angustia ante la gran ausencia
de ese valor que debería de existir, pues los seres que justos viven,
justos esperan redimirse y en este bello país la carencia va de
diversos niveles, como por ejemplo: las causas políticas, en todos los
desordenes que solo la prensa se avispa de anunciar de tan
"prestigiosos" gobernantes, y peor aún, todos aquellos asesinatos
impunes que construyeron al Estado guatemalteco en una bestia impune y
manchada de sangre.

No hay que olvidar tan rápidamente, ni tan siquiera dejar pasar por
alto todo lo que realizó Efraín Ríos Montt para construir una
ideología basada en el racismo y erradicación de etnias indígenas,
¿Pero a todo esto, qué tipo de justicia merece Efraín? ¿Quién se la va
dar? Si en este país no se ajusta una legislación que adopte las
barrabasadas que realiza esta gente. Decir que divina es renunciar a
la condición de querer realizarla, Dios nos deja libres en este mundo
tan solo para construirlo no para pedirle que nos cambie las cosas,
pero luego es cierto, estas personas son siempre astutas (Los hijos de
las tinieblas son mas astutos que los hijos de la luz, Jn 16,18)

Y cambiando de forma ¿Dónde queda la justicia empresarial? De todo el
valor que le agrega a la transformación del producto el obrero, y que
siempre desconoce del mismo uso del producto que realiza. Esa avidez
que tienen los empresarios para desmenuzar los beneficios que generan
sus comercios y luego tan sencillamente los siguen utilizando para
volverlos viejos y gastados, sin mas vida que la ilusión de una
indemnización (que muchas veces no llega).

Esta elite sigue alimentando las razones de aquellos conquistadores
que visitaron este nuevo mundo para buscar riqueza y opulencia, no hay
duda que las metas de un hombre capitalista son la comodidad y
fortuna, depredación de un ambiente para construir un emporio que
luego será mío y solo mío y de mis descendientes, como que siempre se
les inculco esa búsqueda. Sin olvidar las fuertes influencias de
familias que se instalaron en Guatemala, y hacen de sus riquezas un
paraíso feudal, fomentando la disgregación de clases, predicando que
el esfuerzo que ellos aportaron les merecieron su justa posición
social, cuando en varias oportunidades hicieron desmanes en la
sociedad, ordenándolas a su antojo y luego solicitando "justicia" para
regresar a ese orden convenido y conveniente solo para ellos.

Simplemente desconozco como puede la justicia florecer en un país como
el mío, acaso si en los niños, si desde el circulo familiar, si en la
escuela, el trabajo, la vida religiosa y de veras que no se encuentra
un espacio donde no resurja la ausencia de la misma para concluir que
lograrla pueda ser una somera ilusión.

La sociedad guatemalteca necesita de educación, se necesita que el
capitalino conozca al indígena harapiento de la montaña, que sepa de
sus angustias para lograr una justa vida, así como este indígena debe
de estar entendido que conforma un país democrático y que necesita
ordenar su comunidad, que si bien no necesita de un Estado
paternalista si necesita de él para legislarse y hacerse respetar por
ellos y por el mismo.

Además, la justicia necesita una constante apreciación individual no
se puede pretender obtenerla si uno mismo no es justo con su
conciencia, no es posible seguir viviendo como animales en una jungla
sobrevivida por la ley del mas fuerte. Hay que ser de nuevo valiente,
suspicaz, pero sobre todo: "Justo".

Karlos Méndez.

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