

17 Enero 2008
La última conquista, la mas reciente, la que actualmente me tiene con una sonrisa es la de haber participado en la vida de 23 niños y pre-adolescentes, pues es increíble para un infante la necesidad de atención requerida, aclaro, yo no tengo hijos, pero ahora dimensiono un poco la enorme presión de ser padre de familia, la responsabilidad que adquieren, la cual, es para siempre, pues el hijo permanece como dependiente (de atención y cariño, claro está).
Fue después de haber terminado mi EPS, aún en la búsqueda de trabajo (que todavía no encuentro) que en las tardes me ocupaba por visitar el campo de mi colonia, donde poco a poco me gané el cariño de estas caritas infantiles, salía a practicar bateo y otros ejercicios del béisbol cuando un par de ellos se quedaban atentos observándonos (a mi hermano y a mi) de ahí les pregunté si querían jugar y poco a poco se fueron agregando mas niños.
De ahí decidí entrenarlos, enseñarles lo poco que sabia del beis y organizar chamuscas, por eso fue que empezó a integrarse mas niños al grupo, se pasó de una practica sosa de beis a un entreno donde los niños hacían ejercicios de estiramiento, velocidad, coordinación y claro, bateo, brazo y jugadas entre bases, entre toda esta tarea me fascinó encontrar el carácter de muchas personas que conozco en los niños, pues como siempre se encuentra al niño fanfarrón, al glotón, al gordo, al atlético, al chispudo, al abusivo, al bobo, al estudioso, al violento, al peleonero, al huevón y al callado. Además del espíritu de competencia de los niños, las niñas son más pasivas, siempre preguntaban que quien lo hacia mejor, que quien bateaba mejor, que quien jugaba mejor…
En fin, en lo único que les gané fue en el cansancio porque siempre mantienen una energía perpetua, lo bueno de todo es que adquirieron una admiración por el béisbol, ahora, al menos, se llevan la iniciativa de poder hacer un deporte, con eso me siento satisfecho, pues ya saben como hacer sus rutinas de ejercicio, aunque también me gané las burlas y chistes de los adultos, algunos me decían que parecía Michael Jackson jugando con niños o simplemente me decían "Miss" aunque también admitían lo honroso y paciente de hacer algo así con niños.
Pero de todo esto no les puedo describir a totalidad lo que transmite el niño cuando está feliz, salvo que provoca sonreír y contagia la alegría, aunque debo también agradecer a la caridad de algunas personas. Las cuales, hicieron posible conseguirles un uniforme, así como de guantes de beis y préstamo del equipo de catcher, así que les vuelvo a agradecer.
Les adjunto las fotos, donde graciosamente aparezco disfrazado de: "el profe" así es como me identifican estos niños y por esto los participo a que dediquen más tiempo de calidad a sus niños, pues yo me di cuenta, siempre necesitan atención y sobre todo un guía que les describa el mundo, y es cierto, los niños y adolescentes tienen muchas dudas, no se imaginan los diálogos sobre la vida y el mundo que ellos son capaces de discernir o preguntar. Se los comento no con el fin de afanarme, sino para demostrarles con una evidencia que quien opta por otorgar una muestra de cariño, instrucción o enseñanza siempre recibe más de lo que da.
De ahí es que muy tarde comprendí en agradecer a mis maestros de Colegio y Universidad, así que saludos amigos, les deseo lo mejor en este año que empezamos y los hago participes en animar a este mundo gris y triste.
Atte.
Carlos Méndez