Quizá desde el titulo de este correo vuelva a resurgir en mí el problema de convivencia entre dos culturas diferentes, pues después de la conquista española era común identificar que los "indios" intercambiaban oro por chucherías o espejitos españoles, y a esto que se nos haga reflexionar que dicho trueque era desventajoso para nuestros parias e indígenas marginados es una consecutiva "imagen" para hacer relucir lo dañino de la CICIG.
Esta "independencia" que gozamos los guatemaltecos ha sido en mi opinión una muy suave circunstancia histórica, simplemente no luchamos por ella, y los auténticos estallidos sociales surgidos antes de 1821 fueron silenciados por las muy "nobles" y "aristocráticas" familias que nos gobernaban, claro, con la muy bendición de sus curas y demás ventajas eclesiásticas. No hay que descubrirlo mucho para darse cuenta que hasta en un billete de veinte quetzales se describe el porte de esos nobles que generaron el cambio de sistema político (y si aparece un representante religioso).
Y soberanía es todavía un concepto inexistente para este país, el correo muestra ejemplos de eso, aunque el de la invasión de los soldados beliceños es otro de ellos, ¿Dónde estaba el flamante ejercito? No hay duda que nuestra soberanía es como de papel toilet.
Aún más creer en el campesinado y proletariado para que surja de inspiración como modus vivendi (como lo indica al final el correo) es igual de utópico que Santa Claus, quizá falte un aspecto que haga falta reforzarlo, o quizá la misma inspiración generada para escribir el correo sea la misma prueba de ello; y es el de la educación, es lo que más nos hace falta para entender la realidad que sacude a nuestro país y a los intereses globales.
De la carente aceptación de interculturalidad para resolver nuestros problemas políticos, si todavía creemos en esta democracia representativa también estamos fritos, para mi es demasiado incierto si aceptar o no a la CICIG, esto, sencillamente porque siempre los intereses de los poderosos sobresalen, yo quisiera creer en eso, que los intereses de muchos anteceden a los de pocos (o a los de uno), pero si ni siquiera nos a calado el mensaje religioso cristiano, mucho más difícil será creer en un concepto que se relacione con soberanía e independencia.
A lo mejor el comunismo como idea no ha muerto, es solo que es tan inaceptable para un puñado de personas que todavía cree y valora más el capital que el mismo recurso humano, Karl Marx debatió y escribió esta teoría política para naciones desarrolladas y con muy elaborada infraestructura industrial (como la inglesa o la alemana) no fue concebida para una sociedad agrícola y todavía monárquica como la Rusia de aquellos tiempos, Lenin hizo avanzar muy dolorosamente a los soviets hacia un rumbo que nunca imagino, tan simplemente porque no quiso que fuese Stalin el que sucediera, aquí se degenero hasta desencadenar en una verdadera catástrofe humana, recuerden que en la segunda guerra mundial y después de ella Rusia sacrificó mas de veinte millones de personas, lo cual es totalmente inaceptable e inhumano.
Por eso es también en mi opinión que al comunismo nunca se le dio un intento, pero si bien el correo se enfoca en las consecuencias de no aceptar la creación de la CICIG, veo muy difícil que por nuestros medios generemos las verdaderas políticas de cambio para que círculos poderosos del narcotráfico y del crimen organizado desaparezcan, esto tan simple como que la misma población acepte y entienda en su teoría de valores conceptos nobles y valederos como los de soberanía e independencia, porque es un mal que ha carcomido hasta la misma esfera gubernamental. ¿Cómo se limpia o desinfecta un sistema político corrupto? ¿Con un levantamiento armamentista?
Y el ejército, siempre será un gorila sujetado por una muy débil cuerda de mando, al cual siempre se les rompe o desata a los gobiernos que nos han corrompido y obligado a creer que este país tiene remedio en el próximo gobierno.
Lamento suceder en una línea nihilista pero ni modo, es el contagio de la propaganda proselitista. Quizá muy a la larga sea conveniente la CICIG, pues siempre desde muy lejos vinieron a imponernos religión y cultura, no sería la primera vez, talvez en esta podamos después darle la espalda a la CICIG, tan solo y en el justo momento que el gobierno halla sido cambiado o mejorado.
No se, dejar que sigan las cosas igual me parece muy injusto para el verdadero guatemalteco, aquel que todavía cree en los valores o en la campaña de un vil politiquero.
Saludos
Karlos Méndez
El día 1/08/07, Carlos Enrique Castellanos Salaverria escribió:
Que opinan?
Nota: Se adjuntó el mensaje reenviado.La CICIG: Seguimos cambiando nuestro oro por baratijas, cuentas y espejitos
Guatemala pareciera estar destinada a perder su independencia y soberanía; cada día que pasa se acerca más a convertirse en un país totalmente tutelado. Un país sin escapatoria para poder decidir su propio destino.
La gran presión externa ejercida por Estados Unidos y la Unión Europea, o sea los que luego de la guerra fría ganaron los espacios de influencia en Latinoamérica, es para que abra formalmente sus puertas a la injerencia de dichas potencias. Por eso, hoy es casi seguro que aprueben la CICIG; para eso vinieron Shannon y la vicepresidenta de España, a dar el último empujón a lo que los funcionarios imperiales trabajadores de los organismos y oeneges internacionales habían propiciado.
El argumento es que el Estado ha sido incapaz de controlar y combatir el crimen organizado y común y que por ello necesita la intervención de un órgano supranacional que le haga ese trabajo.
Raro comentario para referirse a un Estado que ha sido muy exitoso para reprimir a sus propios habitantes cuyo reclamo constante ha sido la implementación de un mínimo de justicia y desarrollo.
El fracaso del Estado fue ese, pero en relación al mantenimiento de relaciones discriminatorias y excluyentes que favorecieran al capital, al contrario ese Estado ha sido muy exitoso, por tanto aquí lo que habrá será el aval para que los extranjeros sigan decidiendo que se hace dentro del territorio nacional; la continuación de un Estado que no solo ha sido exitoso para sus intereses de clase y que por lo tanto, siempre ha estado en connivencia con, en principio las violaciones a los derechos humanos, el genocidio y la subordinación hacia el Imperialismo cuando éste requirió de la matanza y el crimen para frenar la liberación de los pueblos; y en segunda instancia, ahora en épocas de paz, con el crimen organizado y común en el afán de enriquecerse sus funcionarios y establecer un freno ante el descontento popular y sus consecuentes protestas ante el escaso avance que se prometió con la firma de los Acuerdos de Paz.
Aquí nunca hubo una guerra contra el avance comunista, aquí lo que hubo fue un exterminio de los pueblos. Ese discurso fue y sigue siendo el discurso de los grandes propietarios que siguen enriqueciéndose a costa de la miseria, la ignorancia y el mal vivir de las mayorías.
Ahora que el comunismo ha desaparecido del ámbito internacional, sin embargo, las condiciones no han cambiado sustancialmente para los pueblos. Ahora el discurso es el crimen organizado y la delincuencia común; no obstante, los ciudadanos que no somos tontos nos damos cuenta que el crimen organizado e incluso el común, es auspiciado y sostenido por funcionarios del Estado y las mafias locales e internacionales. La respuesta de parte del Estado al crimen común ha sido la "limpieza social" y la construcción de nuevas cárceles como si con ello fuera a resolverse el problema. Eso es cerrar los ojos a la realidad y soñar que estamos viviendo en el Paraíso, algo para lo cual también han fortalecido el aparato ideológico de la religión a través de las iglesias evangélicas dedicadas a vender un cielo falso a las masas empobrecidas.
La CICIG no es más pues, que la propuesta legal para lo que siempre ha hecho la seguridad del Estado contrainsurgente: actuar coordinadamente con los aparatos de espionaje de la Central de Inteligencia Americana –CIA- para "combatir" a los luchadores por la libertad. En eso se convertirá, pues la razón fundamental es el control sobre las organizaciones populares genuinas y su posterior desmantelamiento a través del descabezamiento de sus líderes, involucrándolos en cualquier actividad ilícita que se inventen, les fabriquen o maximicen. Un ensayo ya lo han proporcionado con la sindicación del señor Nery Barrios en actos anómalos reñidos con la ley, ensañándose en una forma totalmente asimétrica contra su persona en comparación con otros personajes con similares o mayores delitos como los banqueros, los funcionarios de alto y medio rango involucrados en el narcotráfico, los secuestros, el robo de niños, el robo de carros, los asaltos, etc. Incluso, la fianza que le pusieron no es congruente con la calidad del delito mientras que otros sospechosos de delitos mayores, con medidas sustitutivas, han pagado fianzas mucho menores.
Por eso, ante la poca capacidad de análisis de las organizaciones populares financiadas por ONG's internacionales y por su compromiso ante ese financiamiento, hoy su petición consensuada de que se apruebe la CICIG desemboca en una posición servil e ignorante de la historia. Solo el hecho de que Estados Unidos y Europa presionen a los congresistas guatemaltecos para que aprueben dicha aberración las hubiera puesto sobre aviso, las hubiera hecho dudar de la intencionalidad de dicho órgano supranacional; pero no, su mentalidad pletórica de panfletos y consignas no les permite alojar el más sencillo de los análisis. La dignidad, no digamos.
Fortalecen el discurso del Imperialismo al cual dicen combatir pero que extrañamente con el cual hoy comulgan. No saben los ingenuos -o ¿traidores?-, que ello se revertirá contra los que siempre hemos querido la patria liberada. O, quizá seamos nosotros los ingenuos al pensar que esas organizaciones "populares" financiadas por el Imperialismo –Estados Unidos y la Unión Europea- son solamente un brazo político de éste para infiltrar dichas organizaciones, para cooptar a sus líderes, mediatizar su postura y manipularlas en sus fines originarios. Para debilitarlas a través del uso continuo de la mendicidad y la limosnería hacia la Cooperación Internacional, para "en nombre de los pobres" levantar lástima en los países desarrollados pero jamás solidaridad y dignidad de parte de éstos para lograr justicia y derecho al bienestar.
Muchos justifican la importancia de aprobar la CICIG pues creen que solo a través de ella, crímenes de lesa humanidad podrían ser investigados y sus autores intelectuales y materiales llevados a juicio lo que no ha conseguido hasta el momento, la justicia guatemalteca. Crímenes por los cuales están imputados los generales genocidas Carlos Arana Osorio, Kjell Eugenio Laugerud García, el finado Romeo Lucas García, Efraín Ríos Montt, Oscar Mejía Víctores y Ángel Aníbal Guevara, entre los principales, sin obviar a los ejecutores entre los que se encuentran mandos medios y altos del Ejército ya sea de baja o de alta quienes trabajan hoy en el sector privado y/o público, así como a los civiles que en contubernio con éstos confabularon, conspiraron, planificaron y financiaron la guerra sucia contra la población guatemalteca indefensa: esos grandes empresarios que creyeron que los males de la sociedad guatemalteca quedaban resueltos con el exterminio de una gran parte de ella. Esos que se enriquecieron con la guerra, siguieron haciéndolo con la paz y seguirán haciéndolo con la puesta en marcha de aparatos como la CICIG. Sin embargo, eso no es garantía alguna de que eso sea cierto. Eso es apostar el salario de un mes a una carta o aun tiro de dado. ¡Que incertidumbre!
Hasta cuando comprenderemos compañeras y compañeros que la CICIG no es más que un aparato de espionaje más sofisticado que los actuales con la única diferencia que en esta ocasión contaría con la plataforma jurídica para justificar sus operaciones dentro del territorio nacional y con un poder supranacional que podrá hacer efectivos y legales los secuestros, desapariciones, torturas y asesinatos en aras de la preservación de la seguridad del Estado y la democracia, en primer lugar del Imperio norteamericano y en segundo plano, de las elites dominantes locales.
Si el andamiaje judicial que tenemos estipula una jerarquía basada en la Constitución de la República como máxima ley que rige a los guatemaltecos, estas instancias supranacionales la debilitan y ponen a los ciudadanos guatemaltecos en grave riesgo de ser investigados y prácticamente secuestrados para ser juzgados en otras latitudes donde si son condenados por cargos fabricados en un juicio amañado purguen largas penas en otras latitudes sin contacto con sus familias. Y es que esto ya es un hecho; para un ejemplo de ello, los vuelos secretos de la CIA por varios países de la Unión Europea y la Europa del Este aliados ahora del Imperialismo yanqui con su triste carga de secuestrados imputados de terrorismo sin el derecho a un juicio justo y a defensa alguna, lo cual a pesar de todo, contemplan nuestras leyes; o, el juicio falseado que en Estados Unidos le siguieron a cinco ciudadanos cubanos por el hecho de tratar de informarse sobre los planes terroristas de las organizaciones auspiciadas por Washington en contra del gobierno y la población de su país.
Para traerlo al plano nacional, un caso muy sonado por la esencia de su impunidad, abuso y delito flagrante contra un ciudadano guatemalteco fue el secuestro del exalcalde de Zacapa Arnoldo Vargas quien fue llevado en una nave gringa a Estados Unidos para juzgarlo y condenarlo por tráfico de estupefacientes, lo cual violó toda le legislación específica sobre ello así como leyes de carácter internacional; o, el más reciente caso, el secuestro del oficial Adán Castillo sindicado por las autoridades norteamericanas por delitos similares a los de Vargas, a quien apresaron en territorio norteamericano utilizando el señuelo de un curso comprendido dentro del paquete de combate al narcotráfico. Las autoridades guatemaltecas no tuvieron siquiera un conato de dignidad contra esos atropellos de los gringos sino al contrario, en contubernio con ellas, permitieron esas arbitrariedades, más por orden de los yanquis que por su incapacidad de perseguir y juzgar el delito.
Esos son los casos más sonados, sin embargo, diariamente se llevan a cabo abusos dentro de sus fronteras contra miles de compatriotas indocumentados que van desde su reclusión hasta por nueve meses, su violación física y de sus derechos humanos, torturas y golpizas a manos de sus autoridades, muertes extrajudiciales, el arrebato de sus hijos, la explotación y la esclavitud a manos de sus empresarios, etc., Por eso, no auguramos que vaya a ser diferente, sino todo lo contrario. Dichas ilegalidades se agravaran y se repetirán con mayor constancia con la aprobación de la CICIG en contra de todos aquellos que para ellos sean transgresores de sus leyes y representen un peligro para su seguridad y su democracia. En un mismo costal meterán tanto a narcotraficantes como a luchadores por la democracia popular y la paz. Esperamos realmente equivocarnos, pero todo indica que esa será su modalidad en base a los miles de ejemplos de transgresiones que han cometido y siguen cometiendo los Estados Unidos de América en connivencia con la Unión Europea y otros países serviles a sus designios.
Realmente es penoso constatar que a pesar de tener conocimiento del comportamiento sistemático del Imperio y los muchos ejemplos históricos de dichas arbitrariedades, los que debieran alertar al pueblo, pues se jactan de representarlo y luchar por él, hoy se muestren complacientes con la instalación de dicha Coordinadora; incluso, se muestren exigentes para que esta se instale a la mayor brevedad con la justificación que solo entonces se podrá juzgar a los militares genocidas. Quizá esto se logre porque para el Imperialismo y para la burguesía, aparte de calmar los ánimos de los que nos oponemos a esa intervención en los asuntos internos de nuestro país y el pisoteo de nuestra soberanía, éstos ya dejaron de ser piezas útiles para sus intereses. Es más, antes de que hablen cosas que los incriminen es mejor llevarlos fuera de aquí para que se pudran en cárceles de otras latitudes o mueran en un exilio dorado.
Eso será el gancho, el acto más importante de la noche por el cual ha pagado el público, luego de eso, la inoperancia al igual que MINUGUA que solo fue la punta de lanza para construir la gran base de datos de los "desmovilizados" de la exguerrilla derrotada y más que derrotada, reducida, humillada y avasallada.
Ese que fue la consecuencia del triunfo del Imperialismo en aquel momento: la terminación de la guerra interna y regional para asegurar el buen clima de negocios para sus proyectos futuros: el Plan Puebla Panamá y el Tratado de Libre Comercio (TLC), se vio coronado con la instalación de MINUGUA, para la recabación y clasificación de los datos fundamentales del otrora enemigo para su rápida ubicación y control; hoy, en base a esa ubicación y control, la planificación de su ataque, represión y neutralización cuando lo considere un peligro para su Seguridad Nacional (la del Imperio, por supuesto). Luego de ello, el segundo acto: la suscripción de Acuerdos de Paz para enmarcar a Guatemala, como su baluarte de la región, dentro del desarrollo capitalista marginal con derecho a explotar sus recursos humanos, naturales y energéticos para dichos proyectos; todo ello, fortalecido con "elecciones democráticas" donde emergieran gobiernos civiles bajo su tutela, claro está, en sustitución de los gobiernos militares desgastados y rechazados no solo por la población de dichos países sino por su propia opinión pública en respuesta a sus desmanes, cuyo único castigo fue el ser separados del escenario de administración del gobierno, más no del Estado y sus "negocios". Por tanto, sus crímenes quedaron impunes al catalogarlos como errores y excesos contra la población civil. Los denominados hoy, daños colaterales.
En base a todo lo anteriormente expuesto, resumimos: el Estado guatemalteco seguirá siendo contrainsurgente, excluyente y servil al Imperialismo. Quizá existan algunas facilidades para que se juzgue a algunos antiguos violadores de los derechos humanos y genocidas, pero eso será la acostumbrada entrega de sus antiguos colaboradores cuando estos pasan a ser piezas inservibles en el tablero de su política exterior. Piezas que incluso llegan a estorbarle al Imperialismo para afianzar su hegemonía máxime ahora que existe una clara amenaza para sus intereses expansionistas y de control sobre los recursos provenientes de la ola democratizadora nacida en el Caribe y expandida en Sudamérica. El Imperio también tiene que mostrar su cara democrática ahora pero sin otorgar ninguna concesión.
Ese carácter caníbal que ha prevalecido para con sus antiguos aliados es una cuestión que se ha vuelto endémica en su política exterior, como el caso Pinochet en Chile, el de Alemán en Nicaragua, el de los generales golpistas en Argentina, Fujimori en Perú recientemente y otros que han sufrido después de tener todo su apoyo, su vindicta. Por el otro lado, el mantenimiento de operaciones encubiertas y desveladas en contra de los considerados enemigos peligrosos a sus intereses nacionales. Por ejemplo, los que ahora aparecen en los documentos desclasificados como una muestra más de su descaro y cinismo donde directamente el Estado gringo reconoce su participación directa en los derrocamientos de presidentes democráticamente electos, magnicidios, atentados contra jefes de Estado, ataques subrepticios contra las economías de los países considerados enemigos, bloqueos, embargos y sabotajes y atentados terroristas alrededor del planeta, cuyo meta mensaje es que ellos son los amos del mundo y, aún estén implicados en acciones consideradas de guerra que han costados miles de vidas, ellos pueden seguir tranquilos haciendo lo que les venga en gana pues no hay en este momento actor alguno que pueda o se atreva a juzgarlos por esos crímenes de lesa humanidad. Es más, pueden seguir actuando como los jueces de las naciones a cuyas burguesías favorecen cuando acatan fielmente sus lineamientos o atacan política, económica e, incluso, militarmente, cuando ven en sus poblaciones algún dejo de independencia y soberanía.
Dentro de todo ese teatro de operaciones a nivel mundial, en Guatemala, su burguesía se ha portado muy bien. Ha mantenido sus niveles de endeudamiento idóneos para con el Imperio y sus organismos financieros como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional; ha mantenido sus pagos de intereses a tiempo a costa de la insatisfacción plena de las necesidades fundamentales de su población, ha mantenido un nivel de obediencia aceptable para con sus recetas económicas y políticas, ha mantenido el control sobre la protesta popular, sin embargo no ha cumplido satisfactoriamente con la creación de un buen clima para los negocios de sus transnacionales pues las rutas de trasiego de la droga hacia su país interfieren con la instalación de sus grandes proyectos productivos. Porque eso hay que tenerlo claro, a los Estados Unidos no le interesa en lo más mínimo que desaparezca el tan lucrativo y jugoso negocio de la droga pues su sociedad es el mayor mercado, seguido de Europa, para el consumo de estupefacientes de cuyas escandalosas ganancias se apropia la elite que gobierna ese Imperio. Necesitan que el consumo de drogas y mercancías suntuarias se mantenga por parte de su población, pero también necesitan que esa misma población ignorante por desinformada, por su consumo desmedido y su nivel de vida suntuoso, vea en sus líderes a personajes moralmente correctos que combaten el mal allende de sus fronteras de donde proviene esa maldición de finales del siglo XX y albores del XXI. Para ello, hay que combatir enérgicamente a esas bandas delincuenciales que no se tientan el alma para contaminar a sus jóvenes y niños y para ello, hay que vender armas a los gobiernos aliados que combaten dentro de sus territorios ese flagelo, así como contra todos aquellos regímenes que poseen armas químicas, biológicas y nucleares imaginarias pero que atentan contra la estabilidad y seguridad de su libertad y democracia. A esos hay que eliminarlos aunque en esa eliminación perezcan sus hijos. Aunque últimamente se ha acudido a las huestes de indocumentados e ilegales que viven hace mucho tiempo en su tierra y ahora es momento de cobrarles el favor por dejarlos permanecer allí a través de la política de enviarlos a los frentes de combate que se han abierto sucesivamente alrededor del mundo y que no hay visos de que la guerra de Irak sea el último de esos conflictos Imperialistas. ¿Cómo dejar por un lado el discurso de libertad, democracia, sacrificio, victoria si tan buenos réditos deja?
Por eso es remotamente imposible que los Estados Unidos en estos momentos se retracte de la guerra como medio de asegurar sus más importantes ganancias pues ya sea en el negocio de la droga, ésta tiene que seguir fluyendo a su territorio y a Europa; ya sea en el negocio de los recursos naturales y energéticos estos representan la materia prima para las mercancías que venden a las sociedades consumistas irracionales de las grandes urbes, pero más que todo, permite el sojuzgamiento bajo su bota militar de aquellas sociedades consideradas inferiores habitantes del tercer mundo de Asia, África, Europa del Este y Latinoamérica para que produzcan mayor plusvalía por el menor costo para su mantenimiento. Tan ideal es esa fuerza de trabajo que se conforma con lo mínimo para sobrevivir.
Por eso, la CICIG no significa más que una espina clavada en el corazón de nuestra independencia y soberanía con la justificación de la incapacidad de un Estado que ha demostrado sobradamente que a la hora de reprimir y exterminar es tan exitoso como sus maestros, los imperialistas gringos. Claro, en lo que si ha sido incapaz es en otorgar las facilidades que permitan a la población comprendida dentro de su territorio, su crecimiento y desarrollo tanto material como espiritual. Por supuesto, eso se inscribe dentro de la lógica de todo Estado capitalista ya sea desarrollado o con economía dependiente y tutelada; por eso, buscar desarrollo humano dentro del capitalismo es imposible especialmente, en la realidad de nuestros países históricamente subyugados y confinados a producir ciertos productos para satisfacer los mercados y la industria de las metrópolis.
Si una lógica y una tendencia lleva el capitalismo en su seno es la de centralizar y concentrar capitales. Nunca de multiplicación de la competencia, por lo cual pensar que algún día nuestro país llegará a los niveles de producción de los países hoy industrializados es creer en Santa Claus. Por tanto, la única salida viable, lógica, humanista y que nos eleve a un plano superior que rebase la barbarie de su última fase, el Imperialismo, es el Socialismo a través de la instauración, en primera instancia de una democracia de corte popular con nuevas formas de participación y elección donde se dejen atrás los vicios y los procesos excluyentes de los actuales procesos eleccionarios, al menos en nuestro país.
El espejismo de la CICIG no nos debe distraer de las verdaderas circunstancias de explotación, discriminación e injusticia en que sobrevivimos los guatemaltecos. Nuestra salvación no puede venir de un órgano supranacional apoyado por el Imperialismo. La única salvación vendrá de nuestra organización obrera y campesina, de nuestra experiencia forjada en el combate cotidiano y la lucha por una emancipación real de la esclavitud del capital. No podemos seguir esperando que la comunidad internacional, mote que se da a los órganos injerencistas de la burguesía internacional que utiliza al Imperialismo como arma para controlar el globo terráqueo y sus habitantes, una solidaridad. Ésta no existe dentro de relaciones de sojuzgamiento y desigualdad. Imposible. Eso es lo que tienen que entender los que proviniendo de clases populares y capas medias que hoy dirigen las organizaciones sociales que hoy apoyan la aprobación y creación de la CICIG.
Nuestros pueblos captaron el mensaje a través de sangre y fuego de los que una vez les tendieron la mano en señal de amistad mientras aseguraban su dominio. Lo mismo pasa hoy solo que en diferentes circunstancias.
Eso es seguir cambiando nuestro oro por baratijas, cuentas y espejitos.
¡¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!!
¡¡VENCEREMOS!!

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